Super Bowl XLVII: el histórico duelo de los hermanos Harbaugh Responder

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El 24 de noviembre de 2011 fue un día especial para la NFL y para la familia Harbaugh. Ese jueves de Acción de Gracias en Estados Unidos, hubo una reunión especial, pero no alrededor de un pavo en la casa de Mequon, Wisconsin, si no que en el M&T Bank Stadium de Baltimore, donde se enfrentaron Ravens y 49ers: por un lado estaba Jack Harbaugh (50 años) como entrenador del equipo local y por el otro, Jim (49 años), en el mismo cargo pero con los visitantes desde San Francisco. Fue un día histórico para la liga, nunca dos hermanos se habían enfrentado como entrenadores en jefe, y también para el padre Jack Harbaugh, quien al día siguiente celebraba 50 años de matrimonio.

El 3 de febrero de 2012 la reunión se volverá a repetir, pero en un escenario aún mayor y con la atención de gran parte de Estados Unidos: John y Jim se enfrentarán en el Super Bowl XLVII (o el “HarBowl” como lo ha rebautizado la prensa de EEUU), un día apenas un poco menos importante en el país del norte que la jornada de Acción de Gracias, y seguramente con Jack mirando orgulloso desde uno de los palcos del Superdome de Nueva Orleans.

La cita se producirá luego que sus equipos ganaran las respectivas conferencias de la NFL: Jack con sus Ravens derrotaron 28-13 a los Patriots en Boston para coronarse en la Conferencia Americana (AFC), mientras que Jim y los 49ers, también de visita, vencieron 28-24 a los Falcons y lograron el título de la Conferencia Nacional (NFC). Ambos revirtieron así las derrotas del año pasado, en la misma instancia: los Ravens habían caído ante los mismos Patriots mientras que los 49ers perdieron dramáticamente ante los Giants, que luego ganarían al Super Bowl XLVI.

En orden cronológico, el primer en sacar boletos para Nueva Orleans fue Jim Harbaugh el domingo por la tarde, en un partido que en un momento parecía imposible de revertir para los 49ers, ya que perdían 17-0 ante los Falcons, y en el Georgia Dome de Atlanta. Pero la clave del triunfo estuvo en que jamás se desesperaron y con un Colin Kaepernick esta vez más conductor que estrella, comenzaron a permear cada vez con mayor facilidad la contención de los “Halcones”.

Gracias a la defensa de los 49ers, que dejó en cero a la ofensiva de Matt Ryan en la segunda mitad, la ventaja para San Francisco pudo llegar mucho antes, pero el receptor Michael Crabtree soltó un balón centímetros antes de ingresar a la zona de anotación comenzando el último cuarto. Pero con los Falcons absolutamente inofensivos, el corredor Frank Gore encontraría minutos después el camino a la victoria para sellar el 28-24.

El del domingo fue el primer triunfo de los 49ers como visitante en los playoffs desde 1989, cuando entonces el mariscal Joe Montana lideró el triunfo sobre los Bears, en Chicago, para lograr el título de la NFC de esa temporada.

Aunque en el papel más complicado, los Ravens lograron un triunfo holgado en la casa de los Patriots. Un apagado y errático Tom Brady sólo presentó algún grado de complicación en la primera mitad, aunque sin establecer el juego por tierra que New England había logrado con los Texans la semana pasada. Entonces, al igual que los 49ers en Atlanta, el equipo de John Harbaugh también dejó en cero a la ofensiva de Brady en la segunda mitad, facilitando el trabajo de Joe Flacco, que subió 21 puntos al marcador en los dos cuartos finales.

La victoria de los Ravens significa que el líder de este equipo, el apoyador Ray Lewis, disputará el último partido de su exitosa y a la vez polémica carrera de 17 años, en el marco de un Super Bowl.

Y así como la carrera de Lewis se acabará inevitablemente en Nueva Orleans, la de los Harbaugh marcará el apogeo de dos entrenadores muy exitosos en los pocos años que llevan en la NFL: John suma cuatro temporadas en la liga como coach y en todas ellas logró clasificar a los playoffs con los Ravens, mientras que en los dos años de Jim con los 49ers llegó a la final de la NFC. Los dos, además, están a cargo de franquicias ganadoras que cada vez que llegaron a un Super Bowl, se fueron vencedores, especialmente San Francisco con sus cinco títulos (Baltimore tiene uno).

Los dos entrenadores vienen de una familia ligada al fútbol. El padre Jack fue jugador en la NCAA y luego ocupó distintos cargos en equipos universitarios por casi 40 años dedicado a la actividad. De hecho, como coach en Western Michigan, contrató a su hijo John de asistente para los corredores, quien así comenzó una carrera que lo llevaría por distintas universidades, como ayudante en los Philadelphia Eagles y finalmente al actual cargo en los Ravens desde 2008.

La carrera de Jim Harbaugh es distinta, porque es el más famoso de la familia: era mariscal de campo, jugó en Michigan, fue reclutado por los Bears en la primera ronda del Draft, tuvo una carrera con altos y bajos en Chicago, y llegó a una final de conferencia con los Colts. Como entrenador, destacó a nivel universitario con Stanford, especialmente en 2010, cuando su equipo ganó el Orange Bowl con Andrew Luck como QB. Justamente esa campaña le abrió los ojos a los 49ers, que lo contrataron a la temporada siguiente.

El 3 de febrero, como si estuviera en un juego familiar en el patio de la casa, los hermanos Harbaugh disputarán quién se queda con el trofeo Vince Lombardi.

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