Rams llevarán de vuelta el fútbol americano a Los Angeles Responder

Fue una tarde agradable, muy típica de California en los primeros días del invierno. Era la víspera de Navidad de 1994 y “apenas” unos 25 mil hinchas llegaron al estadio de Anaheim (un suburbio) para ver el duelo de los Rams contra los Redskins, que marcaría la despedida de los “Carneros” luego de 49 temporadas en Los Angeles.

Ese mismo día, 50 kilómetros más en el norte, en el Coliseo, los Raiders también jugaban su último partido en “L.A.”.

Desde ese día, el segundo mercado más grande en el país del norte se quedó sin fútbol americano profesional. Dolió, pero nadie se desesperó en Los Angeles: tenían a los Lakers (NBA), Dodgers y Angels (MLB), más a los equipos universitarios de USC y UCLA para entretenerse las tardes de sábado mirando football.

La NFL, a su vez, comenzó un período de bonanza económica y tampoco extrañó tanto a “L.A.”. Además, la modernización de los recintos deportivos se convirtió en una estrategia clave de la expansión y en Los Angeles no están dispuestos a regalarle estadios nuevos a los dueños de la poderosa liga de fútbol americano.

Sin embargo, todos sabían que la separación no podía seguir por mucho tiempo, ya que comercialmente ambas partes ganan. El problema era encontrar el acuerdo adecuado. Y este fue anunciado el martes 12 de enero, cuando la NFL votó a favor (30 contra 2) la mudanza de los Rams desde Saint Louis y la construcción de un ambicioso proyecto urbano en el barrio angelino de Inglewood, que incluye el City of Champions Stadium, con capacidad para 70 mil personas.

Si bien un comité asesor había recomendado el proyecto de un estadio en Carson, el que sería utilizado por los Chargers y Raiders -franquicias que también pretendían mudarse-, el proyecto de los Rams es de toda lógica, ya que de los tres postulantes, es el equipo más identificado con Los Angeles: en 1951 le dieron a la ciudad el primer título profesional, mucho antes que los Lakers (estaban entonces en Minneapolis) o los Dodgers (estaban en Brooklyn) llegaran a California.

El gran gestor del regreso a los Rams fue su dueño Stan Kroenke, oriundo de Missouri, quien justamente tomó el control de la franquicia cuando se movió de Los Angeles a St. Louis. Kroenke (que también es el accionista mayoritario del Arsenal de Inglaterra y de los Denver Nuggets de la NBA), se cansó del Edward Jones Dome y comenzó a pensar en un cambio a Los Angeles.

Para ello compró el terreno donde estaba el hipódromo de Hollywood Park e inició un agresivo lobby para convencer a la NFL de que aprobara el proyecto y la mudanza. Ahora, mientras se construye el nuevo estadio, los Rams jugarán en el viejo Coliseo por las próximas tres temporadas (estuvieron ahí desde 1946 hasta 1979), compartiendo casa con los Trojans de USC.

Aunque el cambio de los Rams deja contento a la NFL, la decisión le trae varios dolores de cabeza. El primero es hacer algo por limpiar la imagen de mercenarios con que son vistos hoy en Saint Louis, curiosamente una ciudad que entiende bien el lado oscuro de esta liga: en 1987 perdieron a los Cardinals (que se fueron a Phoenix) y en 1994 le levantaron los “Carneros” a Los Angeles.

Ahora Saint Louis se convertirá en moneda de cambio para los equipos a los que no les guste el estadio de su ciudad y amenacen con mudarse. Sin ir más lejos, los Chargers y los Raiders, además de los Jaguars, asoman en esa lista.

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