La relación de Trump con la NFL comienza en un ambiente tenso Responder

La beligerante campaña que llevó a Donald Trump a convertirse en el 45º de Estados Unidos, dejó claro que el empresario de bienes raíces es muy hincha…de sí mismo. Más allá de eso, no se le conocen grandes afiliaciones deportivas, salvo algún aprecio por los New York Yankees en las Grandes Ligas del béisbol.

En la NFL, por ejemplo, no hay registro de que sea hincha ni de la liga ni menos de algún equipo en particular.

Sí, en cambio, abundan los archivos de críticas (era que no) y problemas que Trump ha tenido con la liga de fútbol americano.

El más famoso de ellos ocurrió hace 20 años, cuando el empresario era dueño de los New Jersey Generals de la USFL y lideró una multimillonaria querella en contra de la NFL, acusándola de monopolio, aunque el objetivo final no escrito era buscar una fusión. La justicia le dio la razón a Trump y sus socios, pero ordenó el irrisorio pago de 3 dólares, que no le permitieron a la USFL salvarse de la quiebra y desaparición.

Décadas después, el nombre de Trump se volvió a cruzar con la NFL cuando asomó como uno de los posibles compradores de los Buffalo Bills, tras la muerte de Ralph Wilson (fundador del equipo). El futuro presidente de Estados Unidos aseguró que no movería al equipo de la ciudad, ofreció US$ 1 mil millones, pero finalmente los Bills quedaron en manos del empresario Terry Pagula (también dueño de los Buffalo Sabres, de la NHL), quien presentó una mejor oferta.

Días después de que los dueños de la liga aprobaran el negocio con Pagula, Trump escribió en su cuenta de Twitter: “Aunque me rehusé a pagar un precio ridículo por los Buffalo Bills, hubiera creado un equipo ganador. Ahora eso no va a pasar”.

Desde esa misma polémica cuenta, la que tantas veces usó para mentir, descalificar e insultar, Donald Trump se ha mofado de la NFL por su reciente política de castigar la violencia innecesaria y evitar las contusiones en los jugadores. Una medida que básicamente busca evitar daños cerebrales permanentes en los profesionales, pero que para el futuro presidente de Estados Unidos es una muestra debilidad.

Los erráticos tuiteos de Trump también demostraron que no sabe mucho de este deporte. Para el Draft de 2014 criticaba a los equipos por no seleccionar antes a Johnny Manziel (QB que venía de Texas A&M). “Él va a ser muy bueno (y emocionante de mirar)”, decía del jugador que luego de dos años con los Cleveland Browns fue suspendido por consumo de drogas y además enfrenta un juicio por agredir a su ex novia.  Hoy “Johnny Football” está desempleado y es altamente improbable que pueda volver a jugar alguna vez en la NFL.

Colin Kaepernick conoció el otro lado de Trump. O su principal lado, en rigor. El de las odiosidades y descalificaciones, luego de que el mariscal de los 49ers se convirtiera en el principal referente de las protestas de los jugadores negros contra la brutalidad policial que afecta a las minorías en Estados Unidos. Consultado Trump por la actitud de “Kap”, de no pararse ni cantar el himno norteamericano, el empresario dijo que “es terrible, debería buscarse otro país”.

Claro que Trump igual tiene varios amigos en la NFL. La gran mayoría de los jugadores blancos lo apoya, y eso incluye a Tom Brady, mariscal de los Patriots y hoy la máxima figura de la liga. Justamente, el empresario es muy cercano al equipo de Nueva Inglaterra y así en los días previos a las elecciones recibió una carta de apoyo que le escribió Bill Belichick, el entrenador en jefe de los “Patriotas”.

Pero en general, la relación entre la NFL y el presidente 45 de los Estados Unidos, se vislumbra tensa. Como si fuera poco, hace unos días el comisionado de la liga, Roger Goodell, dijo que las declaraciones de Trump contra las mujeres hacían más difícil su trabajo para terminar con los casos de violencia familiar que protagonizan algunos jugadores.

La liga de fútbol americano es el principal negocio deportivo en Estados Unidos, factura US$ 13 mil millones por año, pero dos veces le negó a Donald Trump el acceso a ese lujoso club y una vez el empresario contraatacó con una querella. Más en encima, según sus posteos en Twitter, no entiende mucho de este deporte y no le gustan las nuevas reglas para proteger a los jugadores.

El primer cara a cara oficial, Trump vs NFL, se llevará a cabo cuando reciba en la Casa Blanca –si es que mantiene esta tradición- a los próximos campeones del Super Bowl.

 

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