Un Super Bowl especial para la comunidad afroamericana de EEUU Responder

En 2016, Colin Kaepernick generó todo un movimiento social al hincarse durante el himno de Estados Unidos que se interpreta en todos los partidos de la NFL: era su manera de protestar contra la violencia policial hacia las minorías en el país del norte, en especial la comunidad afroamericana. Una gran mayoría de jugadores negros imitó su protesta silenciosa, y como consecuencia, se generó una gran controversia atizada por el reclamo de políticos conservadores y también de muchos. A la temporada siguiente Kaepernick se quedó sin equipo y nunca más volvió a jugar, un hecho que para muchos fue considerado un veto extraoficial.

Esa fría reacción de la NFL ante los reclamos y la realidad de la comunidad afroamericana en Estados Unidos cambió radicalmente luego del asesinato de George Floyd a manos de unos policías de Minneapolis, en mayo del 2020.

De hecho, a los pocos días, Patrick Mahomes y otros futbolistas grabaron un video solicitándole a la NFL que condenara el racismo y la “opresión sistemática de la gente negra” y que “admitiera el error de silenciar a nuestros jugadores por protestas pacíficamente”.

Desde entonces la liga de profesional de fútbol americano ha lanzado diversas campañas de acercamiento a la comunidad negra. Por ejemplo, la transmisión para el primer partido de la temporada 2020 comenzó con una simbólica presentación de Lift Every Voice and Sing, el himno no oficial de los afroamericanos.

Pero nada más simbólico que otorgarle la producción de musical del Super Bowl a RocNation, la empresa de Jay-Z, además de asociarse con ellos para campañas de justicia social, como Inspire Change. Desde 2020, solo han cantado en el Show del Medio Tiempo del Super Bowl artistas de minorías étnicas: Jennifer López y Shakira; The Weeknd; Dr. Dre y Snoop Dogg, y Rihanna este año. La cantante de Barbados, incluso hace algunos años se negó a actuar en la final de la NFL en apoyo a Kaepernick. Las cosas han cambiado en el último tiempo.

También ha cambiado la presencia de mariscales afroamericanos en la NFL. Recién en 1988, Doug Williams de Washington se convirtió en el primer QB negro en jugar, y ganar, un Super Bowl. Desde entonces, solo Russell Wilson (2014 con Seattle) y Patrick Mahomes (2020 con Kansas City) han levantado el trofeo Vince Lombardi.

De ahí la importancia del Super Bowl LVII en Phoenix, ya que, por primera vez en la historia, ambos finalistas son liderados por QB afroamericanos: Jalen Hurts en los Eagles y Mahomes con los Chiefs. Los dos, además, son jóvenes (Mahomes tiene 27 años y Hurts, 24) y líderes de una generación de mariscales de campo de raza negra que incluyen a Lamar Jackson (Ravens), Kyler Murray (Cardinals), Tua Tagovailoa (Dolphins), Justin Fields (Bears), y al que después del Draft del 2023 se sumarán Bryce Young (Alabama) y C.J. Stroud (Ohio State).

El Super Bowl LVII será el símbolo de una NFL que busca mayor integración.

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